28.9.09

Grazziela!!!

Si es difícil hablar sobre cómo es hacer una novela mientras uno lo está escribiendo, más aún lo es después de terminarla. No obstante, Un Duro Despertar no sólo fue una novela o la idea de una persona. Fue una multitud escondida en un sólo rostro o rastro. Fueron mañanas con olor a pólvora, con despedidas antes de partir y madrugadas animadas por la lluvia, el jazz, el bebop, Cretásico (producido por Blanca Nieves y los siete enanitos), y por las ganas de seguir quitándome la razón.
Un Duro Despertar sobrevivió a la confusión del día con la noche, y de la noche con el día; a la hibernación de mi instinto asesino a merced de la violenta creación literaria; a la infiltración del humo de la calle en mi pan con queso derretido; y a la presencia de Ella disfrazada de su ausencia.
Si bien fui yo el que la vio nacer, alimentó y finalmente enterró la novela, no hubiera sido posible resucitarla sin la desinteresada ayuda de mis padres, Carmelo y Georgina, y de mis hermanos, Sergio y Gina. Y claro, agradezco también al Gran Osi por darme su tiempo no humano. Asimismo, Un Duro Despertar agradece a otros terrícolas y seres mitoilógicos que apostaron por él sin antes haberlo conocido: AKITO, el F., Mariano- ex enfermero siniestro-, los beats, Calamaro, Marc El Loco, Rafaella, Paloma, la pequeña Lucía, mis tíos Andrés, Manuel y Enrique, la familia Paúcar Rivera, César "El cantante de los cantantes de la Nueva Ola" Carbajal, mi primaza Claudia, el detective Armas, Blanca (La Poli), Leandro, la gente de Tienda, la gente de Gálvez, Salas, La Bruja, Choclo. Así como a otros que no pudieron llegar a conocerlo, en esta vida: la risueña Adriana Dávila y mi abuelo- el Patriarca- Don Carmelo. Y a todos los salmones que siguen yendo en contra de la corriente, aunque no haya ningún río.
Aldo Pancorbo Valdivia

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