11.7.09

3ª Presentación de Un Duro Despertar, Centro Cultural de España

A continuación, el comentario de Ernesto Carlín, quien presentó mi novela aquella noche de junio de lluvia y neblina. Él actualmente es editor de culturales del diario El Peruano y autor de la novela Falso al Amanecer, uno de los mejores libros publicados en la década de los noventa.


ENTRE RAYMOND CHANDLER CHICHA Y OTRAS LECTURAS

Voy a hablarles de lo que he encontrado en este libro como un lector más, sobre qué relaciones con otros libros me llamaron la atención. Empecemos por un lado que no es el que se ha destacado a la hora de promocionarlo. Desde las primeras páginas en las que se va perfilando la figura del protagonista, Fabio, este detective taxista con aspiraciones frustradas a ser algo más, recordé a otros personajes similares. Por ejemplo, el cambista de Caramelo Verde de Ampuero, y alguno que otro texto de este autor. Dicho sea de paso, Pancorbo tiene con Ampuero más semejanzas que el tipo de personaje como, por ejemplo, esa pasión por la novela negra de la que hablaremos más adelante. Esta imagen del intelectual o profesional venido a menos metido a detective lo vemos también en El fondo de las aguas, la última novela de Peter Elmore. Claro que la de Elmore tiene una clave más onírica, juega más con la fantasía y los sueños, que esta de Pancorbo, mucho más realista. Pero, curiosamente, sus personajes deambulan por algunas calles parecidas, en concreto, las de Magdalena.
Ahora bien, si hablamos de realismo sucio en el Perú, una tendencia con la que se ha asociado a Pancorbo, un título recurrente es Al final de la calle de Oscar Malca. No voy a hablar de los parecidos obvios de drogas, música, calles como Magdalena, lenguaje callejero, y demás. Es evidente que hay una relación allí, pero eso no es lo que quiero destacar. Los que han leído el libro de Malca recordarán una escena en que en uno de esos buses de finales de los ochenta una escolar tiene sexo con un desconocido. Yo no sé si Pancorbo conscientemente o no se inspiró en este pasaje, pero de todas formas le resultó un bonito homenaje o guiñada de ojo al libro de Malca con un momento muy parecido. Esta vez es protagonizado por una chica en franco proceso de degradación, la femme fatale de la novela, Zoe. Ella tiene unos añitos más que la quinceañera de Malca y no es escolar pero deja que le hagan el amor alguien que cree conoció en el colegio. Rizando el rizo, podríamos decir que el episodio de Un duro despertar es el reflejo algo distorsionado por los años de su predecesor.

Ahora bien, hablemos la influencia más evidente, más fuerte, de este libro: La novela negra. Una descripción corta de la trama de Un duro despertar: Un chico busca una chica. Un joven taxista que recibe el encargo de encontrar a una posible asesina y en el interín, ¡oh sorpresa!, se enamora. Los detalles no importan, pues nada es lo que parece, todos traicionan a todos, los hechos se suceden sin pausa y si queremos explicar paso a paso lo que sucede descubriremos, como en las buenas novelas de detectives, que es una suma de coincidencias improbables en la realidad pero que funcionan bien en el papel.

Lo único que le importa al protagonista, o al menos eso quiere creer, es cobrar la recompensa por encontrar a la chica. Dicho sea de paso, Zoe es toda una mujer fatal en regla y adaptada para estos tiempos de drogas y sexo al paso. El protagonista no se queda atrás. Si la novela negra clásica tenía a esos detectives borrachozos, aquí tenemos a Fabio, que hace sus pesquizas entre huirito y huirito, con uno que otro peñisco de coca.
Pero ya que hablamos de novela negra, creo que es justo mencionar la influencia más evidente de Pancorbo: Raymond Chandler. Sólo basta leer el título de la novela para sentir el eco del nombre de obras como El sueño eterno y El largo adiós, etc. El epígrafe de Chandler es por eso muy acertado también. A mí personalmente me gusta de Chandler esas frases cortas llenas de ironía que resumen en pocas palabras la situación.

Voy a leer una de las tantas frases que he encontrado en Un duro despertar que tienen el sabor de Chandler:
"Yo no odio a los policías, señora. No tengo tiempo para hacerlo". Esta, particularmente, me hizo recordar a: "I never saw any of them again - except the cops. No way has yet been invented to say goodbye to them." ---The Long Goodbye (Chapter 52)

Opino que de seguir vivo Chandler, merecería que Pancorbo le invite un par de chelas, mínimo o, ya puestos en el tema, un huirito. Por lo que sé, ya Pancorbo amenaza con una segunda entrega de esta historia. El nombre opcional de la próxima novela es La falsa despedida. Ya desde el título hace presagiar que tendremos al taxista detective por un tiempo entre nosotros.

Ernesto Carlín.

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