ENTRE RAYMOND CHANDLER CHICHA Y OTRAS LECTURAS
Ahora bien, si hablamos de realismo sucio en el Perú, una tendencia con la que se ha asociado a Pancorbo, un título recurrente es Al final de la calle de Oscar Malca. No voy a hablar de los parecidos obvios de drogas, música, calles como Magdalena, lenguaje callejero, y demás. Es evidente que hay una relación allí, pero eso no es lo que quiero destacar. Los que han leído el libro de Malca recordarán una escena en que en uno de esos buses de finales de los ochenta una escolar tiene sexo con un desconocido. Yo no sé si Pancorbo conscientemente o no se inspiró en este pasaje, pero de todas formas le resultó un bonito homenaje o guiñada de ojo al libro de Malca con un momento muy parecido. Esta vez es protagonizado por una chica en franco proceso de degradación, la femme fatale de la novela, Zoe. Ella tiene unos añitos más que la quinceañera de Malca y no es escolar pero deja que le hagan el amor alguien que cree conoció en el colegio. Rizando el rizo, podríamos decir que el episodio de Un duro despertar es el reflejo algo distorsionado por los años de su predecesor.
Ahora bien, hablemos la influencia más evidente, más fuerte, de este libro: La novela negra. Una descripción corta de la trama de Un duro despertar: Un chico busca una chica. Un joven taxista que recibe el encargo de encontrar a una posible asesina y en el interín, ¡oh sorpresa!, se enamora. Los detalles no importan, pues nada es lo que parece, todos traicionan a todos, los hechos se suceden sin pausa y si queremos explicar paso a paso lo que sucede descubriremos, como en las buenas novelas de detectives, que es una suma de coincidencias improbables en la realidad pero que funcionan bien en el papel.
Pero ya que hablamos de novela negra, creo que es justo mencionar la influencia más evidente de Pancorbo: Raymond Chandler. Sólo basta leer el título de la novela para sentir el eco del nombre de obras como El sueño eterno y El largo adiós, etc. El epígrafe de Chandler es por eso muy acertado también. A mí personalmente me gusta de Chandler esas frases cortas llenas de ironía que resumen en pocas palabras la situación.
Voy a leer una de las tantas frases que he encontrado en Un duro despertar que tienen el sabor de Chandler:
"Yo no odio a los policías, señora. No tengo tiempo para hacerlo". Esta, particularmente, me hizo recordar a: "I never saw any of them again - except the cops. No way has yet been invented to say goodbye to them." ---The Long Goodbye (Chapter 52)
Ernesto Carlín.

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